Estoy leyendo "Amos de la Guerra", de Simon Berthon y Joanna Potts. Un libro sabroso que nos muestra la Segunda Guerra Mundial desde los despachos de Churchill, Stalin, Roosevelt y Hitler. Sobre la base de los escritos de algunos de los testigos presenciales y de la documentación oficial (incluyendo documentos secretos recientemente liberados por los organismos de inteligencia de Rusia e Inglaterra) los autores construyen un relato que retrata las personalidades y los estilos de trabajo de estos cuatro líderes.
Aunque por un lado la interpretación que hacen de los hechos a menudo es un poco ingenua, especialmente a favor de los ingleses, y por otro falta incluir al menos al gabinete japonés para dar una visión más completa, es un documento realmente interesante, que pone el énfasis adecuado en que la complejidad del conflicto (como cualquier otro) descansa más en las variables políticas que en los meros tecnicismos militares. Un buen contrapunto para la miríada de obras de Historia que sobre este oscuro período se han hecho poniendo el foco en los campos de batalla.
Pedro, lo leí y me quedaron sobretodo ganas de profundizar el personaje Stalin. Hace poco encontré su biografía.
Me dió la impresión que cada uno de estos personajes como que inventarán esta época violenta, oscura, aterradora; tratando unos, de preservar pasadas formas de dominación y otros, de imponer nuevas que realmente sólo son repeticiones.
El libro es interesante en la manera de convertir el conflicto en una lucha de intenciones, de personalidades y hasta de extrañas inocencias culturales forjadas por maneras de entender la realidad.
Y la gran frase de JLB como cortina musical: Dios mueve al jugador y éste, la pieza.¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?
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Héctor Monsalve