Se puede recordar el amor Komako. Esa manera misteriosa de sentir nostalgia aún estando en presencia del objeto que la motiva. Se lleva en la memoria corporal esa sensación como un escalofrio o una inquietud que se parece al hambre.No se siente el frio de la nieve, pero se respira un tipo de amor que hasta hoy no creía se podía reproducir en palabras.
País de Nieve es esa manera de amar sin exigir la vida como prueba irrefutable, sin pedir ni un gesto que demuestre. Y no se trata de dejar hacer y vivir otra vida en otra parte; sino de no vivir otra vida porque la ofrecemos al otro, porque le entregamos al otro nuestros días. Esa manera de amar, aunque debe doler adentro en todo momento y parece una locura, se siente indiscutiblemente más pura.
Bien por las incógnitas que son parte del libro. Kawabata entrega caminos de nieve silenciosos.
Yoko no seduce, pero sirve a la trama, sin embargo. Es la presencia que recuerda la incomodidad, el descontento, el vacio.
"Y entonces seguirá nevando hasta cubrir aquellos faroles. Yo caminaré pensando en ti y no tendré siquiera de dónde colgarme".











Qué bella manera de decirlo...
Leí esta novela y no podría mejorar tu reseña.
Kawabata es, con mucho, uno de los escritores más sutiles de la Historia.
Un abrazo,
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Pedro