Milán Kundera, el prestigioso novelista checo, ha compuesto, como muchos otros escritores, un libro donde nos explica cuál es su interpretación de lo que una novela es y cómo debe ser escrita.
Es un documento compuesto de siete partes, como todas sus obras. Una pequeña colección de conferencias, entrevistas y ensayos que iluminan el pensamiento del autor en relación a su obra.
Quienes conozcan las novelas de Kundera sabrán que combinan de un modo inusual el relato con el ensayo, y que el relato siempre parece más bien un pretexto para exponer conceptos filosóficos, o más bien, un laboratorio para ejemplificar cierta visión del mundo. Sus personajes suelen tener la robustez psicológica de las personas vivas: no son buenos o malos, sino que sus demonios y su historia los arrastran en una dirección o en otra.
No voy a resumir aquí sus reflexiones, porque vale la pena leer el texto completo, pero sí les dejo algunos extractos para que se animen:
"(...) para mí el creador de la Edad Moderna no es solamente Descartes, sino también Cervantes.
Es posible que sea esto lo que los dos fenomenólogos [Husserl y Heidegger] dejaron de tomar en consideración en su juicio sobre la Edad Moderna. Al respecto, deseo decir: si es cierto que la filosofía y las ciencias han olvidado el ser del hombre, aún más evidente resulta que con Cervantes se ha creado un gran arte europeo que no es otra cosa que la exploración de ese ser olvidado.
En efecto, todos los grandes temas existenciales que Heidegger analiza en Ser y tiempo, y que a su juicio han sido dejados de lado por toda la filosofía europea anterior, fueron develados, expuestos, iluminados por cuatro siglos de novela europea."
"Pero si el porvenir no representa un valor para mí, ¿a quién o a que me siento ligado? ¿A Dios?, ¿a la patria?, ¿al pueblo?, ¿al individuo?
Mi respuesta es tan ridícula como sincera: no me siento ligado a nada salvo a la desprestigiada herencia de Cervantes."
"La novela ha descubierto por sus propios medios, por su propia lógica, los diferentes aspectos de la existencia: con los contemporáneos de Cervantes se pregunta qué es la aventura; con Samuel Richardson comienza a examinar lo que sucede en el interior, a desvelar la vida secreta de los sentimientos; con Balzac descubre el arraigo del hombre en la Historia; con Flaubert explora la terra hasta entonces incognita de lo cotidiano; con Tolstoi se acerca a la intervención de lo irracional en las decisiones y comportamiento humanos. La novela sondea el tiempo: el inalcanzable momento presente de James Joyce. Se interroga con Thomas Mann sobre el papel de los mitos que, llegados del fondo de los tiempos, teledirigen nuestros pasos. Et caetera, et caetera."










