
Hace algún tiempo leí una interesante novela llamada El Ocho de Catherine Neville. Me entero, además, que se trata de la primera obra de esta escritora.
El relato nos sitúa en varios momentos históricos en los cuales un Ajedrez Mágico y Místico que puede entregar infinitos poderes a sus poseedores ha desatado muchos conflictos por su posesión.
Desde los lejanos días de Carlomagno, el primer occidental que puso sus manos en el juego hasta Catherine Velis una experta informática que trabaja para una gran empresa situada en la ciudad de Nueva Cork que se verá involucrada en un juego de ajedrez donde, al igual que una pieza, va avanzando desde simple peón a convertirse en reina al final de la novela.
Será Argelia el escenario donde ella y su amiga Lily Rad, experta ajedrecista, enfrentará una aventura vertiginosa tras la búsqueda de las piezas de este ajedrez legendario: el ajedrez de Montglane que según la leyenda el propio Carlomagno ordenó enterrar en una abadía de monjas.
Esa búsqueda tendrá paralelo en la que dos siglos antes emprendió Mireille, una novicia de la Abadía de Montglane quien intentó reunir todas las piezas que fueron desenterradas y dispersadas lejos de la Abadía al comienzo de la Revolución Francesa, para evitar que cayera en manos equivocadas, ya que varios altos personajes de la Revolución triunfante, deseaban hacerse del poder de las piezas.
Con “El Ocho” parte la trayectoria literaria de Katherine Neville. Una partida de luces y sombras, con momentos notables de narración como las páginas en que describe El Terror en la revolución Francesa y personajes mal llevados como el hijo-profeta de Mireille que podría haber tenido mayor importancia (dadas las condiciones especiales con que lo dota la autora) y que, sin embargo, podría eliminarse de la novela sin que nada cambie en ella.
Interesante también, aunque no novedoso, es el desarrollo de las dos historias paralelas, protagonizadas por dos mujeres valientes (hecho poco usual en los relatos de aventuras), separadas entre sí por dos siglos, pero unidas en el objetivo común de encontrar y reunir las piezas del ajedrez de Montglane e intentar descifrar la fórmula que encierran.
Interesante también es el hecho de que cada capítulo se inicia con la cita de un libro que hace referencia al juego del ajedrez, aunque no siempre tiene una relación tan directa con el capítulo que encabeza.
La novela, hay que señalarlo, puede tener algunos capítulos pesados para leer por parte de aquellas personas que no tengan cercanía con el juego de ajedrez, la descripción de jugadas y de competencias ajedrecistas ralentiza la aventura en algunas páginas.
En todo caso es un relato de aventuras, misterio, amor, intrigas, espionaje, etc… con el añadido de un sólido trasfondo histórico que hace creíbles a varios personajes ficticios y que convierte en novelescos a otros tantos históricos como Napoleón, Marat, Richelieu, Voltaire, Catalina La Grande, etc.
En definitiva, una novela que vale la pena leer, con más luces que ripios y extraordinariamente entretenida.
Benedicto González Vargas
Otros comentarios de libros:
Juanilla, Juanillo y la abuela, de Alicia Morel
Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro
En el centro de tu nombre, de Juan Antonio Massone
El Jardinero Fiel, de Clarissa Pinkola Estés.
Los hijos de Selene, de Ralph Barby
Gracia y el Forastero, de Guillermo Blanco
El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios
Escucha mi voz, de Susanna Tamaro.
Los Hijos de la Luz, de César vidal.
Fuego bajo la nieve, de Palden Gyatso.
Un día en la vida de Iván Denisovich, de Alexander Solzhenitzyn.
El Romance de Leonardo, de Dmitri Merezhovsky
El Especialista, de Charles Sale
En busca del rey, de Gore Vidal
Romance del duende que me escribe las novelas, de Hernán Rivera Letelier











PARA MI QUE SOY JUGADO R DE AJEDREZ Y LECTOR EMPEDERNIDO ES UN EXCELENTE LIBRO U EMEZCLA HISTORIA, ACCION Y AJEDREZ!! EN FORMA BASICA. MUY BUENO TIPO NOVEL A HISTORICA INTRIGA CON FUENTES VERDADERAS.