Acabo de terminar de leer “Mi hijo Raúl Pelegrin, Comandante José Miguel” escrito por Judith Friedmann (LOM Memorias). Toda una hazaña de mi parte si digo que lo compré ayer, día de su lanzamiento.
Por la cercanía familiar, la autora es tía lejana y cercana al mismo tiempo, me cuesta separarme de la emoción y el lector debe saberlo. Mi corazón ha latido con fuerza y revolotean en mí miles de imágenes, algunas se desprenden del libro y otras viven en mi memoria.
Raúl Alejandro Pelegrin Friedmann, el Comandante José Miguel del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, es un personaje que tuvo un rol protagónico en la historia de Chile durante la dictadura. Ese sólo hecho hace que el libro tenga un valor histórico. Desde la mirada intima y familiar de su madre, podemos intentar descubrir los derroteros que lo llevaron a convertirse en el líder, o uno de ellos, de la lucha contra la dictadura, particularmente (aunque no unicamente) de la armada.
El libro, sin entregarnos respuestas, nos lleva por los años de la infancia y adolescencia, el exilio, Nicaragua y su retorno a Chile. Su lectura nos devuelve dolorosamente a años que hoy parecen, injustamente, demasiado lejanos. Nos interpela, incita nuestra reflexión y nos muestra un hombre de carne, hueso y conciencia.
No veo en el texto una justificación ni una sacralización de “Raulito”, encuentro una mirada sobre un ser demasiado relevante en nuestra historia reciente, como para que su nombre y su historia sean simplemente pasadas por alto.
Un libro necesario para entender y entendernos. Para volver a mirar nuestras vidas y nuestros compromisos con lo que somos y nos prometimos ser. Para preguntarnos qué sería de nosotros si un paso que no dimos, lo hubiéramos dado, si hubiéramos tenido una año más o un año menos, si el azar (por llamarlo de alguna manera) nos hubiera puesto en otras situaciones, frente a otras decisiones.











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