Decir que uno "descubre" la literatura oriental parece una torpeza tan grande como la de los europeos cuando dicen que "descubrieron" América. Pero ¿qué otro término usar para describir la perplejidad que desvela nuestras noches cuando la pluma lejana de un escritor japonés atraviesa nuestras mentes con la límpida fluidez de sus palabras? Es un descubrimiento, en el sentido más íntimo de la palabra. Aparentemente, lo descubierto ya estaba allí, antes que nosotros, y seguirá cuando hayamos desaparecido. ¿O no?
Pues bien, la interpretación que yo tengo es justamente que no. El asunto tiene más magia todavía, porque lo descubierto "ocurre" cuando lo descubrimos. La lectura es precisamente así: leer supone una actitud activa, donde nos permitimos recrear e interpretar lo que el autor nos propone, a la vez que elaborar con ello una realidad distinta de la que veníamos viviendo hasta ese instante.
El arte tiene la inmortalidad engañosa de trascender a sus creadores. Y sus resonancias a menudo estremecen a la humanidad como campanadas o cañones.
Kawabata recibió el Nobel en 1968. Wikipedia nos informa que se suicidó tres años después.
Yo no sé comentar su obra. No la conozco tan profundamente. No la he leído toda. Tampoco hablo el idioma japonés. Y sospecho que el asunto de la traducción debe ser particularmente importante cuando se trata de leer en español a un escritor asiático. Para mí sólo el asombro, la perplejidad y la lectura silenciosa. Estos relatos se parecen a las películas de Zhang Yimou, o a las de Kurosawa. Son formalmente sencillos, directos, llenos de sutilezas, hermosos.
Como dijo Camilo José Cela cuando terminaba de alabar la literatura de Abel Posse: "yo no soy quién para decírselo a nadie, pero sí para pensarlo en voz alta". Guardando, desde luego, las proporciones.
Algunas de sus obras:
- El Sonido de la Montaña
- La Bailarina de Izu
- Historia en la palma de la Mano
- El Maestro de Go
- Mil Grullas
- País de Nieve
- Correspondencia
- Lo Bello y lo Triste
Esta lista ha sido tomada del artículo sobre Kawabata en La Máquina del Tiempo.











Kawabata, tiene el poder de incorporarnos en un mundo donde la sencillez de las palabras y la sutileza de disfrutar la simpleza de la vida es algo esencialmente oriental, que parece maravilloso y quimérico para el ritmo de vida en el cual estamos inmersos, es como entrar en un mundo complejamente diferente del cual no entendemos como puede ser posible pero lo disfrutamos hasta la médula y nos entregamos por completo.
Me sumo a dicho comentario no se nada del autor, solo he leído dos de sus libros y no me basta, por lo mismo no puedo dar nada mas que una ligera impresión de lo poco que conzco de él, majestuoso, melancólico, en partes completamente deprimente pero con una esencia que decididamente nos hace falta encontrar un poco a todos para lograr el tan anhelado equilibrio, una escritura lineal, completamente simple pero con frases descriptivas completamente poeticas que cautivan ...en fin una belleza
Ojalá podamos comentar más libros de Kawabata en el futuro.
¡Saludos!
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Pedro
Ojalá podamos comentar más libros en el futuro sin restricción de autores
Y saludos a ti también...este es un sitio estimulante y los comentarios que surgen aquí son muy motivantes...me alegra haberlos encontrado