El año pasado participé en el Premio de Novela de la Editorial Alfaguara. Como yo, otros 580 escritores enviaron sus novelas, más o menos esperanzados o convencidos de sus posibilidades. Para mí era el primer experimento y ahora comprendo que aquel relato no podía (no debía) ganar, y que si lo hubiera hecho, yo ahora trataría que comprar todas las copias para que nadie lo leyera.
Pero como cualquier novato, fulguraba en mí la expectación, hasta el punto en que escuché en vivo los resultados del premio y oí la conversación telefónica en que el jurado, presidido por Mario vargas Llosa, le daba la noticia a Luis Leante, el flamante ganador, por su novela Mira si yo te querré.
Escuchar al autor hablando me dio una enorme confianza en el concurso, porque se veía bien que no era alguien de ningún circuito literario, sino un tipo que escribe bien y que de a poco se ha ido haciendo un espacio, muy merecido por lo demás, en las vitrinas de las librerías. Entendí, o creí entender, además, que se trata de una especie de aventurero, que ha recorrido lugares para nosotros exóticos, como el desierto del Sahara, donde se sitúa su relato.
Pero pasó un año antes de que esa novela y yo nos encontráramos. Y la acabo de terminar. Debo decir que me pareció más que interesante. No tiene grandes pretensiones estilísticas, no se ufana de una prosa enriquecida con adornos ni sofisticaciones, pero tampoco está –como tantas otras publicaciones recientes- escrita con "mala letra". Cuenta su historia y la cuenta bien. Y eso se agradece. Y la historia que cuenta es intrigante desde la primera línea. Una serie de relatos entrecruzados que van convergiendo hasta llegar a la escena final, que devela un misterio que de algún modo explica buena parte de la novela. Un final conmovedor que termina por robarle a uno una parte de la esperanza o del amor que había ido acumulando durante la lectura.
No se convertirá en un clásico universal, y es estilísticamente menos glamorosa que otras que ganaron antes el mismo premio, pero es ciertamente una novela que consigue atraparte y conmoverte desde un lenguaje sencillo. Se deja leer.











Pedro,
Tu comentario/reflexión es honesto, sincero, emotivo y orientador... pero por sobre todo, generoso, cualidad más bien escasa en el mundillo de los autores. Por eso: no bajes las manos del teclado!
Saludos,
Macarena
cualidad más bien escasa en el mundillo de los autores. Por eso: no bajes las manos del teclado!
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