Sigo con mi proselitismo.
Probablemente, cuando nuestras más audaces miradas de hoy ya sean paradigmas abandonados, la noción de autopoiesis seguira teniendo vigencia (si voy a hacer proselitismo, que sea con fé!!)
Este libro no se lee fácil, es muy cortito, pero su lenguaje es tán preciso, cada párrafo es un mazazo conceptual.
Pero este clásico, a pesar de lo chico, es ambicioso, preguta ¿que es un ser vivo?, responden con la autopoiesis, mi parte favorita es que explora las consecuencias de la autopoiesis en el entendimiento del sistema nervioso (después de este libro, pasó a ser un sistema cerrado) y por lo tanto en la naturaleza del conocer. Sienta la bases de la frase "conocer no es captar una realidad independiente del que conoce"... o ... "no hay realidad allá afuera"










Rafa, tu proselitismo cala hondo en mí, porque le pega al centro a algunas de las preguntas con las que ando por la vida, pero necesito consejo: ¿está este libro al alcance de una cabeza iletrada en biología, como la mía? ¿Recomendarías leer alguna otra cosa primero?
Un abrazo,
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Pedro