“… si amables auditores, y por supuesto con buena música mexicana, de las más gritada y sentida, y todo eso en honor a esos tiñosos Cometierra, fosfolípidos amfipáticos, hijos de la gran purga intestinal…” “Miren no mas ustedes, quien iba a decir que algún día íbamos a ver a este cataplasma mirando un partido de fútbol, a ese purulento hijo de la gran pústula maligna, fosfolípido aninfático y la purga que lo parió”
Ese es Cachimoco Farfán, el esquizofrénico personaje inventado por Hernán Rivera Letelier para relatar el trascendental y último partido de futbol de la salitrera Coya Sur antes de cerrarse.
“El Fantasista”- el último libro del nortino escritor-, se pasea por una historia sorprendentemente cómica. Sin dejar de lado su particular prosa, Hernán Rivera Letelier va inventando personajes tan increíbles como ridículos. Todos en función de ganar el mítico partido de fútbol del barrio.
A diferencia de otros títulos del autor, esta novela no lleva la carga romántica de sus otros libros. La imagen del salitrero pueblo fantasma, cargado de nostalgia y romanticismo, se diluye en el humor entretenido sin profundizar en otras dimensiones. Sin embargo, es imprescindible destacar el extraordinario sentido del humor, y la virtuosa manera de engalanar la peor de las vulgaridades gracias al lirismo del texto. Así como también, crear personajes tan particulares, que es difícil imaginar la fuente de la cual fueron concebidos.
De todas maneras, creo que está novela hace progresar al autor en muchas áreas, así como también estancarse en otras. Para quienes admiramos a Hernán Rivera Letelier, es un placer y un “cagadero” de la risa leerlo, sin embargo, esperamos que sea una experimentación dentro de su obra, y no un tope en su evolución literaria.










