Casualmente se me olvidó decir en mi post anterior de que ese mismo día la vi a ella.... SI, a ELLA como Leonardo Favio...
Estaba sentada a dos pupitres en diagonal hacia la izquierda y se llamaba Catherine.... me golpeo de improvisto, no la vi venir... lamentablemente no le pasó lo mismo a ella.... ni ese día, ni otro cercano.
Al año siguiente la escena se repitió, sólo que la clase había cambiado y el nombre de ella también... esta vez se llamaba Georgette...
El poema esta vez, si bien seguía siendo de Prevert, era otro... menos lírico, un dolor mas simple, mas cotidiano, mas real....
Se los dejo aquí...
DESAYUNO
Echó café
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
s
in hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.











Se me apareció, más que el rechazo de quien ignora quien eres, de quien rechaza lo que ya conoce, de un final amargo y unilateral. El fin de una relación.
Simple y potente.
Al leer esta maravilla, más me parece que lo complicado de (ver) lo simple está en lo simple que es complicarme.
Te agradezco nuevamente.
alvaro
PD:(aceptaré la invitación en cuanto me desocupe) .