¿Alguien de ustedes tomo alguna vez un libro en sus manos y al leerlo sintió como se iban trazando algunas líneas de su vida?, ¿como tener la certeza de que las ideas y cuestionamientos que te surgían de lo que estabas leyendo marcarían irremediablemente lo que serias?
Bueno, esto que puede sonar absurdo e imposible para algunos? me paso. Creo que debo haber tenido unos 17 años cuando tome "
En este libro hay tres narraciones, independientes entre si. Sin embargo, comparten mas de una cosa: la protagonista de las tres historias es siempre una mujer y la atmósfera de las tres historias, el telón de fondo de cada pagina, es la desolación, la angustia, los cuestionamientos, los auto reproches, la sensación abrumadora de que la vida paso rápido y paso por al lado.
Tres narraciones escritas magistralmente, con delicadeza y a la vez con furia: "
Una mujer que un día descubre que ya no es la misma, que su marido no es el mismo, que su matrimonio ya no es el mismo. Que ya no hay nada por conocer, por descubrir, que ya no existe la posibilidad de asombrase con nada del otro. Descubre con desespero que ambos dejaron que la vida, que los días, que los momentos les pasaran por el lado y simplemente se acostumbraron a todo. Y ahí, con esa certeza que la mata, surge la angustia de saber que no hay nada por hacer ya, o mas bien, que ella no es capaz de hacer nada ya.
Una mujer que ha perdido a su hija de 17 años asesinada. Muchos años después caminando por Paris mantiene un agudo soliloquio haciéndose un autoanalisis. Odia todo y a todos, todo le da asco, nada le parece que valga la pena. Sin embargo, es recién en este soliloquio (que comparte con nosotros) cuando comienza a unir la muerte de su hija con su inconformidad con el mundo. Recién aquí comienza a darle espacio a la posibilidad de que "la inmundicia de la civilización" este unida a su desconsuelo de no poderse armar siendo mujer-madre, pero sin su hija. Sin embargo, acá no hay consuelo, no hay remedio. Es la historia de su vida, desde el día en que le quitaron a su hija hasta el día en que esta mujer muera.
Una mujer que ha perdido a su marido, luego de que este abandonara la casa junto a una mujer mas joven. Luego de años de vivir una cotidianidad aburrida, sin conversaciones, sin emociones, sin encuentros, el decide irse. Y entonces se encuentra ella, vacía en el mundo, su único interés en la vida había sido amar y su marido. ¿Que le quedaba entonces cuando ninguna de las dos cosas estaban?.
¡Gracias al cielo que encontré este libro en la biblioteca de mi papá cuando había mucho tiempo todavía para mi!!!










Yo lo leí en un avión, de una patada, en un viaje a Centroamérica que me dio tiempo suficiente para terminarlo.
Es un libro desolador que tiene una trampita muy interesante, y que tú consignas entre paréntesis cuando dices "que comparte con nosotros". Yo tengo la sospecha de que la soledad pura y dura no se articula así, en un monólogo. La soledad es como un cuarto oscuro donde no hay nadie para escuchar y donde no hay forma de articular lo que está pasando. El paso de relatar, de analizar, de darle una vuelta a la angustia para mirarla desde el otro lado del espejo nos saca de ese estado porque nos permite construir interpretaciones. "Decirlas" (escribirlas) es decirlas para alguien, aunque no haya nadie.
Dicho de otro modo, la desolación es muda.
Y sin embargo, a pesar de lo anterior, La Mujer Rota nos ofrece, especialmente a los hombres, la posibilidad de acercarnos al mundo femenino desde la desesperanza; desde "lo que queda al final del día cuando en realidad no queda nada". Es un libro construido de puro miedo, escrito para un mundo donde buena parte del potencial social de lo femenino estaba sepultado bajo los escombros de la Europa que se reconstruía después de una horrenda crisis de testosterona. Y donde el éxito o fracaso en la vida de las mujeres se mide en los términos del éxito o fracaso de la pareja. Creo que en las mujeres maduras, hoy por hoy, hay mucha más energía que lo que muestran estos relatos, sin importar la magnitud de la tragedia. Pero la clave de la paz interior está en no tener un diseño excesivamente estructurado de "la felicidad".
Gran post, Inés, como siempre.
-----------------
Pedro
qué bien lo dices tío! y cuánta generosidad la tuya! Nocreo haber leido nunca a una mujer que narre tan bien el universo femenino como la Beauvoir, con todo lo tedioso, frustrante y desolador que puede ser. Por suerte siempre esta el amor, el amor a los 50, que nos redime de todo eso, o de gran parte de todo eso.