Me gusta el género de la ciencia ficción, en tanto que permite al autor echar mano a todo recurso, incluso los fantásticos, para transmitir sus pensares y sentires, sin la limitación de pre-conceptos culturales establecidos.
En Farenheith 451, los bomberos no apagan incendios, sino que los provocan con autobombas que en lugar de agua llevan combustible para quemar todo rastro de libros, incluyendo las casas completas, si es que la sospecha de esta especie de servicio secreto así lo indica (es desesperante la descripción de una señora que se inmola con tal de no separarse de sus libros).
El discurso del gobierno pretende que "leer hace a las personas infelices y distintas unas de otras", y que eso no es bueno, para de esta forma masificar a la sociedad y manejarla según sus propios intereses. Todo esto con la ayuda de la televisión como medio masivo que induce la forma de pensar, o sea, el lavado de cerebro constante (la esposa de Montag -el bombero protagonista- vive feliz con sus tres pantallas de tv y convence a su esposo de comprar la cuarta).
Los que de alguna manera leen libros a escondidas, son considerados marginales y rebeldes merecedores de persecución y Montag está convencido de ello, hasta que en un operativo oculta entre sus ropas un libro, que luego lee a escondidas, para ya no volver a ser el mismo que era.
Lo que me pareció más fascinante, es la forma de mostrar la capacidad del ser humano, para superar todo intento de coartar las libertades que tantas veces intentaron, a través de la historia, los iluminados de siempre. Los mismos iluminados que siempre fracasaron y fracasarán, y como cuenta genialmente Bradbury, que una de las formas de evitar la pérdida definitiva del conocimiento contenido en los libros es que cada uno de los rebeldes aprenda de memoria un libro y vaya pasando oralmente a los demás.
En definitiva, me parece una novela altamente recomendable. No se lo pueden perder. En este caso, la ciencia ficción es usada como una forma de protesta social y un llamado de atención al manejo de la información con fines de dominio, y que llega al lector de una forma no agresiva, sino sumamente interesante y con una narrativa atrapante que hace que permanentemente uno busque seguir leyendo hasta el final.











Estuve buscando el libro para bajarlo a mi PC, y lo encontré (aquí), pero luego de meditar un segundo sobre tu post, sentí que estaba haciendo las veces de "bombero con combustible!" jajaja. Así que no lo bajé, y decidí que para leerlo voy a comprarlo en papel, y encuadernado.
Sobre éste punto pienso que bajar libros digitales es muchas veces una tentación, sobre todo para re-leer rápidamente publicaciones que no requieran demasiado esfuerzo ni dedicación. Pero yo siempre prefiero los libros en papel. Y supongo que siempre así será, porque una historia como ésta tal vez nos acompaña durante un par de semanas al lado de la cama, como un compañer@, a la que es mejor tocar, para fortalecer el vínculo. ¿No te parece?
:-)