Hace un par de días les comenté de otro libro de Eduardo Galeano, se trataba de El libro de los abrazos.
Debería repetirme a la hora de describir lo agradable y estético de su
prosa y sus temáticas insistentes sobre la injusticia en nuestras
tierras.
En ese caso el libro es más confrontativo con el orden
de las cosas vigente -algunos utilizarán el ambiguo término "sistema"
para bautizarlo-. Por eso el subtítulo del libro nos aclara "la escuela
del mundo al reves".
"Han
pasado los años, el siglo está muriendo. ¿Cuál es el mundo que nos
deja? Un mundo sin alma, desalmado, que practica la superstición de las
máquinas y la idolatría de las armas: un mundo al revés, con la
izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los
pies."Es curioso que este libro esta escrito a fines del siglo
XX pero sigue manteniéndose vivo en sus descripciones, con plena
actualidad.
Me gusta leer a Galeano, como ya les dije, aunque no
siempre comparta sus afirmaciones e ideas, pero su prosa es penetrante,
es amigable aún en sus afirmaciones más firmes, siempre tiene esa
sensibilidad en su relato por la gente, su historia, su lugar.
Gaelano
señala que se nos propone la aceptación de la injusticia, la
resignación, la caridad que "consuela pero no cuestiona", "... en el
imperio de la razón, las desigualdades de hoy por hoy son ley de
mercado."
Desnudar el mundo al revés es un método para ponerlo
de pie y reordenar la cabeza. Tiene algo paralelo a lo que proponía
Arturo Jauretche con su manual de zonceras argentinas, y con la
reivindicación de lo popular, que uno bautizaba como "cabecita" y el
otro define como el pobre, el negro o el indígena.
Algunos de
los temas por los que va abarcando tienen que ver con el miedo en
nuestra política y las relaciones sociales, sobre la industria militar,
sobre la seguridad que reemplaza a la justicia, sobre la sociedad de
consumo, la explotación de los recursos naturales, cuestiona que se
identifique el desarrollo humano con el crecimiento económico y la
sociedad de consumo, que la política se relacione con el dinero.
"Quién
no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen
por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen
por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos
entran para ver en el prójimo como una amenaza y no como una promesa,
nos reduce a la soledad ..." (página 8)
Ideológicamente es claro "Poco
pueden las leyes jurídicas contra las leyes económicas y la economía
capitalista genera concentración de poder tan inevitablemente como el
invierno genera frío" (pagina 285). No traiciona sus ideales políticos, al contrario denuncia a los que "... piden disculpas por haber creído que se podía conquistar el cielo".
Resulta
claro que la utopía que todos podamos acceder a la sociedad de consumo
es inviable por la limitación de la producción, pero por la limitación
de los recursos naturales para sostener abastecer esa demanda, que
significaría un desastre de la naturaleza.
¿Hay una esperanza
para el mundo al revés? Eduardo Galeano intenta sobre el final alguna
ilusión acerca de otro mundo posible, del largo listado de esperanzas
me gustaría citar, por capricho personal, algunas:
- la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
- el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en guerra;
- los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
- la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
Ahora solo me queda invitarlos a leer ...











Me gusta mucho como escribe, y su conocimiento del Maestro Eduardo Galeano, tengo uno de sus últimos libros, me encanto pues explica la historia de forma amena, con metaforas.