"Los besos de las cartas nunca llegan a su destino, se los beben los fantasmas del camino" Frank Kafka.
Me encanta poder compartir en este momento y en este espacio, mi impresión de este libro de Gomez Cordero." La Cartas más Tristes del Mundo", es el bello resultado de la atinada y acertiva selección que hiciera el autor, Teodoro Gomez Cordero, de muchas de las misivas que personajes como Frank Kafka, a quien cito ab initio, Virginia Woolf, Oscar Wilde, Pablo Neruda, James Joyce, Chéjov, Henry Miller, Anais Nin, Sartre, Albert Camus entre otros, contaron en sus haberes postales; un libro que encierra la magnitud de lo que el dolor, la soledad, el desamor, la locura y hasta la guerra son capaces de generar en los seres humanos, no importa lo notable o no, la intelectualidad, la instrucción académica, si se es humanista o se está dominado por el conocimiento científico, hombres y mujeres quedamos condenados al suplicio del sufrimiento y caemos al abismo profundo del pesar de manera irremediable cuando de melancolía y pesar se trata.
La obra resulta una propuesta a movernos, a transitar por el lado oscuro del testimonio en correspondencia,la riqueza de la palabra escrita, la intensidad de las emociones y sentimientos hacen de cada párrafo un libro abierto para conocer en intimidad a sus emisores y tratar de adivinar las reacciones de sus destinatarios; en lo personal, es una pasión escribir y leer cartas, hoy día los e-mails definitivamente acabaron con la magia del ritual que implica extender una carta a alguien, desde muy joven me encantaba comprar juegos de esquelas y blocks de notas para intercambiar mensajes con amigas de colegio y adolescencia, pretendientes, conocidas y conocidos; era maravilloso elegir el color,el diseño, hasta el olor de la papeleria,perdí la cuenta de las cartas de amistad, amor y despedidas que escribí en mis años mozos y, no cabe la menor de las dudas que mi mayor gusto a parte de comunicar lo que deseaba por supuesto, era jugar a tratar de imaginarme la reacción y la actitud que asumiría el lector o lectora de mi correspondencia. Eso es en parte, a mi humilde criterio, la magia de este libro...generar reacciones en nosotros, sus lectores, desde la pesadumbre de quienes sólo conocemos en strictu sensu, la vida y personalidad de quienes escriben.
La intimidad que se genera al leer cada carta es de tal magnitud que se pierde el temor a la tristeza, al dolor....se redimensiona el concepto de sus autores y por instantes el " dolor deja de ser un instante inmenso..." como escribió Oscar Wilde, para convertirse en un motivo de crecimiento, una razón para descubrir la infinitud de la belleza aún en los momentos más oscuros, en la desesperación y ante la misma muerte!.
Un libro para llorar, sí ...por supuesto, pero, tambien para crecer, para aprender y para comprender porqué Protágoras dijo "El hombre, es la medida de todas las cosas".
Hasta un próximo encuentro... Con Dios estamos.











Te felicito ipso facto :) Mili, una muy buena recomendación teniendo en cuenta que por estos días, como vos decís, la gente ha cambiado las misivas personales por PPSs anónimos o hiperlinks voladores. Una vez más, gracias por compartir. Feliz tarde!.