
Una madre abandona a sus dos hijos: Bruno y Michael, para continuar una vida de libertad junto a diferentes comunidades hippies.
Bruno y Michael tienen padres diferentes y tal ves sea eso lo que hace que ellos se vayan por caminos completamente distintos.
Ambos, profunda y dolorosamente marcados por el abandono de su madre y luego de sus respectivos padres; uno (Michael) crece con el amor de su abuela, el otro (Bruno) crece en un internado, rodeado de la crueldad de sus compañeros.
Michael es silencioso, introspectivo, muy inteligente, vuelca su vida a la investigación en biología, no tiene amigos, no sale a ningún lado, imposibilitado de sentir cualquier emoción, cualquier sentimiento, no es capaz de establecer vínculos ni de relacionarse, apenas come y ha renunciado a su sexualidad, simplemente no siente ningún deseo físico y su interés en el sexo solo existe desde un punto de vista analítico /científico. A sus 40 años no sabe para que ni por qué esta vivo, solo respira para analizar y estudiar todo. Bruno, un personaje insoportable, terriblemente egoísta, racista, misógino, obsesionado con el sexo: sexo rápido, placer, ráipdo y egoísta, solo busca su coito, consumidor exorbitante de pornografía y prostitutas va en busqueda permanente de jovencitas. A sus 40 años se niega a envejecer, a avanzar, repudia cualquier indicio del paso de los años tanto en él como en los demás.
Este libro es terriblemente crudo, realista y honesto. Nos muestra a los personajes de las décadas del 60 y 70 confundidos con la repentina libertad sexual, cultural y social. Sin rumbo, abandonados, sin un sostén emocional que los contenga. Dos personas que no logran encajar en la sociedad, sumidos en su egoísmo, en su resentimiento.
A veces el relato resulta repulsivo, extremadamente fuerte, sobre todo en el caso de Bruno, sin embargo, es una caída libre a la realidad, a lo oculto, y trascendental, una mirada al inconsciente, a nuestras marcas, a nuestras huellas, a lo que somos y al por qué de eso.
Particularmente, pero NO exclusivamente, recomendado para l@s psicolog@s.










Interesante obra, Inés, gracias por el comentario, la voy a buscar para leerla. ¿Crees que tiene posibilidades de ser usada en lectura escolar, digamos para jóvenes mayores de 17? Saludos afectuosos,
prof. Benedicto Andrés González Vargas
Es un libro bien fuerte Benedicto, creo que a mis 18 años me hubiera impactado demasiado. Sin embargo, ahora que han pasado 13 años desde ese minuto, tal ves sea bueno leerlo a esa edad y conocer un poco mejor el mundo real.
Leelo y me cuentas que te pareció!
InéS CarBachO