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<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 07:17:08 -0300</pubDate>
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<title>El libro de los abrazos, Eduardo Galeano</title>
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<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 09:35:48 -0300</pubDate>
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<dc:creator>flavios</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: verdana;"><img style="border: 0pt none; margin: 4px; float: left;" title="abrazos.jpg" src="http://bligoo.com/media/users/0/32677/images/public/287/abrazos.jpg?v=1260879559044" />Hay
cosas que est&aacute;n claras cuando uno empieza un libro de <a href="http://eduardogaleano.net/">Eduardo Galeano</a>.
Nos encontramos con una sucesi&oacute;n de historias brevemente relatadas
sobre la injusticia en tierras latinoamericanas.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Hace
30 a&ntilde;os recuerdo haber comprado mi primer libro, y se trataba del
primer libro de <a href="http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/eduardo-galeano.html">Eduardo Galeano</a> "<a href="http://books.google.com.ar/books?id=9ejmBIlTJgMC&amp;dq=las+venas+abiertas+de+america+latina&amp;printsec=frontcover&amp;source=bl&amp;ots=KnjOKAczg6&amp;sig=TZqOX9tOpS7O9L-kfst4xokUK1k&amp;hl=es&amp;ei=qoEnS4TWF8mXtgfem-nFCw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=3&amp;ved=0CBgQ6AEwAg#v=onepage&amp;q=&amp;f=false">Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina</a>",
que tantos hemos leido. Cual mezcla simb&oacute;lica y sentimental ha quedado
permanente en mi recuerdo.</span>  <span style="font-family: verdana;">Me di&oacute; la posibilidad de conocer aquella historia sangrienta y oculta de la conquista de nuestra Am&eacute;rica.<br /><br />Desde
entonces, Eduardo Galeano se ha convertido, por vocaci&oacute;n y por
compromiso, en un recopilador y contador de las injusticias humanas y
sociales de nuestras tierras.</span>  <span style="font-family: verdana;">En
"<a href="http://books.google.com.ar/books?id=m1Bwshr7lgAC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=el+libro+de+los+abrazos&amp;cd=1#v=onepage&amp;q=&amp;f=false"><b>El libro de los abrazos</b></a>" vuelca muchos de esos relatos, en textos
breves, que pasan del dolor desgarrador, en un giro abrupto, a la
esperanza final.</span>  <span style="font-family: verdana;">Son
historias cotidianas, escritas con los pies descalzos y bien hundidos
en la tierra, Eduardo Galeano es testigo, confidente, solidario y parte
de muchos de sus relatos, a trav&eacute;s de sus viajes y de sus amistades.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Para
quienes creemos en la raz&oacute;n de las ideas, Galeano transmite sus ideales
desde el sentimiento, a trav&eacute;s del abrazo con sus protagonistas. El
libro se puede leer al azar, abrir hoy una p&aacute;gina cualquiera y leer una
historia, sin orden, cada una puede ser tan breve como clara e intensa.</span>  <span style="font-family: verdana;">Cada
p&aacute;gina es una sorpresa, hay lugar para la consigna, para la denuncia de
la injusticia, para la reflexi&oacute;n acerca de lo que pensamos, sentimos y
creemos, para el abrazo a los amigos enfrentando el terror o el exilio,
para el diario de sus vivencias personales.<br /><br /></span><br /><span style="font-family: verdana;">Entre
otras notas sobre Teolog&iacute;a (p&aacute;gina 74) o sobre desmemoria (p&aacute;gina 98),
me gusta citar esta porque creo que refleja la belleza de su prosa y la
esperanza de estos textos de Galeano ...</span>  <span style="font-weight: bold; font-family: verdana;"><br /><br />La dignidad del arte</span><br /><br /><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">Yo
escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan
desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen
con que. Cuando me viene el des&aacute;nimo, me hace bien recordar una lecci&oacute;n
de dignidad del arte que recib&iacute; hace a&ntilde;os, en un teatro de As&iacute;s, en
Italia. Hab&iacute;amos ido con Helena a ver un espect&aacute;culo de pantomima, y no
hab&iacute;a nadie. Ella y yo &eacute;ramos los &uacute;nicos espectadores. Cuando se apag&oacute;
la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera. Y, sin embargo, los
actores, m&aacute;s numerosos que el p&uacute;blico, trabajaron aquella noche como si
estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su
tarea entreg&aacute;ndose enteros, con todo, con alma y vida; y fue maravilla.</span><br /><br /><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala. Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.</span></span></p>]]></description>
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