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<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 14:43:38 -0400</pubDate>
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<title>El desafío de enfrentar la ambigüedad</title>
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<pubDate>Wed, 06 Jun 2007 08:02:12 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Juan Carlos Lucas</dc:creator>
<description><![CDATA[<p align="left"><img src="http://static.flickr.com/46/151448114_3162a52727_m.jpg" border="0" hspace="7" vspace="6" align="left" /> </p><p align="left">Este primer post en el g&eacute;nero Filosof&iacute;a, quer&iacute;a dedicarlo a una reflexi&oacute;n de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Merleau-Ponty" target="_blank">Maurice Merleau-Ponty</a> en torno a la necesidad de enfrentar la ambiguedad como parte ineludible de nuestra condici&oacute;n. Este autor se dedic&oacute; a reflexionar en torno al fen&oacute;meno de la percepci&oacute;n. He le&iacute;do un peque&ntilde;o libro titulado <a href="http://www.fce.com.ar/fsfondo.htm" target="_blank">&quot;El mundo de la percepci&oacute;n: siete conferencias&quot;</a> basado en conferencias radiales del autor emitidas en el a&ntilde;o 1948.</p> <p align="left">Quiero compartir un pasaje en el que el autor plantea como los seres humanos (al menos los modernos) enfrentamos la ambig&uuml;edad de la vida, con un ejemplo del &aacute;mbito de la pol&iacute;tica:</p> <p align="left"><i><font color="#333333">&quot;Si abandonaramos la regi&oacute;n del conocimiento para considerar la de la vida y la acci&oacute;n, encontrar&iacute;amos a los hombres modernos en lucha con ambig&uuml;edades todav&iacute;a mas impactantes. No existe ya una palabra de nuestro vocabulario pol&iacute;tico que no haya servido para designar las realidades mas distintas e incluso mas opuestas. Libertad, socialismo, democracia, reconstrucc&iacute;on, renacimiento, libertad sindical, cada una de estas palabras ha sido por lo menos una vez reinvindicada por uno cualquiera de los grandes partidos existentes. Y esto no por la astucia de sus dirigentes: la astucia est&aacute; en las mismas cosas; en un sentido es cierto que en Am&eacute;rica no hay ninguna simpat&iacute;a por el socialismo, y que, si el socialismo es o implica un cambio radical de las relaciones de propiedad, no posee ninguna posibilidad de instaurarse a la sombra de Am&eacute;rica, y, por el contrario, en ciertas condiciones puede encontrar un apoyo por el lado sovi&eacute;tico. Pero tambi&eacute;n es cierto que el r&eacute;gimen econ&oacute;mico y social de la URSS, con su diferenciaci&oacute;n social acusada, su mano de obra t&iacute;pica de un campo de concentraci&oacute;n, no es ni podr&iacute;a volverse por s&iacute; lo que siempre se llam&oacute; un r&eacute;gimen socialista. Y por &uacute;ltimo, es cierto que un socialismo que no buscara apoyo fuera de las fronteras de Francia ser&iacute;a a la vez imposible y por eso mismo destituido de su significaci&oacute;n humana. Realmente no encontramos en lo que Hegel llamaba una situaci&oacute;n diplom&aacute;tica, es decir, una situaci&oacute;n donde las palabras significan dos cosas (por lo menos) y donde las cosas no se dejan nombrar con una sola palabra.</font></i></p>  <p align="left"><i><font color="#333333">Pero percisamente si la ambig&uuml;edad y la inconclusi&oacute;n est&aacute;n escr&iacute;tas en la textura misma de nuestra vida colectiva, y no solamente en las obras de los intelectuales, ser&iacute;a irrisorio querer responderle con una restauraci&oacute;n de la raz&oacute;n, en el sentido en que se habla de restauraci&oacute;n a prop&oacute;sito del r&eacute;gimen de 1815. Podemos y debemos analizar las ambiguedades de nuestro tiempo y, a trav&eacute;s de ellas, tratar de trazar un camino que pueda ser seguido con conciencia y verdad. Pero demasiado sabemos de &eacute;l para lisa y llanamente retomar el racionalismo de nuestros padres. Por ejemplo sabemos que no hay que creerles al pie de la letra a los reg&iacute;menes liberales, que pueden tener la igualdad y la fraternidad por divisa sin trasladarla a su conducta, y que a veces ideolog&iacute;as nobles se transforman en coartadas. Por otra parte, sabemos que, para realizar la igualdad, no basta con transferir al Estado la propiedad de los instrumentos de producci&oacute;n. Ni nuestro examen del socialismo, ni nuestro examen del liberalismo, por lo tanto, pueden carecer de reservas ni restricciones, y permaneceremos en ese equilibrio inestable mientras el curso de las cosas y la conciencia de los hombres no haya posibilitado la superaci&oacute;n de esos sistemas ambiguos. Cortar por lo sano, optar por uno de ellos, bajo pretexto de que la raz&oacute;n, en todo caso, puede ver claro en esto, es mostrar que uno se preocupa menos por la raz&oacute;n operatoria y activa que por un fantasma de raz&oacute;n que oculta sus confusiones bajo un aire perentorio. Amar la raz&oacute;n como lo hace Julien Benda, querer lo eterno cuando el saber siempre descubre mejor la realidad del tiempo, querer el concepto mas claro cuando la misma cosa es ambigua, es la forma mas incidiosa de romanticismo, es preferir la palabra raz&oacute;n al ejercicio de la raz&oacute;n. Restaurar nunca es restablecer, es ocultar.&quot;</font></i></p>  <p align="left">La verdad que este pasaje me impact&oacute;. Me record&oacute; que siempre me ha sorperndido como en nuestra cultura podemos tener especialistas en un dominio que son reconocidos por su erudici&oacute;n y su capacidad de &quot;hablar sobre&quot;, pero que en sus actos no aparece encarnada esa idea que pregonan. Expertos en amor que viven en el odio. Expertos en aceptaci&oacute;n que viven resentidos. <b></b></p><p align="left"><b>Somos herederos de ese sentido com&uacute;n. Lo que importa es nuestra teor&iacute;a aunque la contradicci&oacute;n con nuestra pr&aacute;ctica cotidiana sea flagrante! </b></p>]]></description>
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