A veces es bueno releer viejos clásicos de nuestra literatura que constituyen estaciones importantes en el desarrollo de nuestras letras. De la llamada literatura realista - social destaca con nitidez una obra muy comentada en su época, pero que hoy parece injustamente olvidada en los anaqueles de las bibliotecas antiguas: me refiero a la Sangre y la esperanza, de Nicomedes Guzmán, novela publicada en 1943 y que relata la historia de los obreros capitalinos por los lejanos años 20.
El personaje principal es Enrique Quilodrán, un niño de ocho años que vive junto a sus padres y hermanos en
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