Vicente
Pérez Rosales es uno de esos casos raros cuya literatura,
pretendidamente memorialista y por ello fuertemente arraigada en
contextos históricos y culturales muy determinados, superan la
estrechez de los tiempos que recuerda y se instala como una obra
brillante y atemporal tan extraordinariamente vigente como si no
hubieran pasado décadas o hasta siglos.
Lo que pasa es que la persistencia de las actitudes humanas, que están
detrás de los hechos narrados, es algo más o menos permanente en las
sociedades. Cuando un autor se limita a pintar estampas, a relatar
hechos, a quedarse en la anécdota, pero sin penetrar
Los cuentos de Beedle el Bardo, de
A veces es bueno releer viejos clásicos de nuestra literatura que constituyen estaciones importantes en el desarrollo de nuestras letras. De la llamada literatura realista - social destaca con nitidez una obra muy comentada en su época, pero que hoy parece injustamente olvidada en los anaqueles de las bibliotecas antiguas: me refiero a la Sangre y la esperanza, de
Luego de que las legiones romanas comandadas por Escipión tomaran, saquearan y destruyeran Cartago en el 146 a.d.C., nueve almirantes de la destruida flota cartaginesa y el último descendiente de Aníbal, Amílcar Barca, abordaron las pocas naves que les quedaban y enfilaron rumbo al África en busca de una nueva tierra para sus familias y tradiciones. Todos habían leído en el viejo templo de Baal Amón las aventuras de Hannon, quien trescientos años antes, había llegado a un lugar más allá de las columnas de Hércules, donde el oro se anidaba en la superficie de las rocas, la tierra era
Acabo de adquirir en una suerte de remate de existencias de la Editorial Los Andes un pequeño libro de apariencia amable y cuyo autor es uno de los intelectuales más destacados de mediados del siglo XX. Se trata de Las sorprendentes memorias de Baltazar, de
Esta novela juvenil, ambientada en el México colonial, cuando la tierra
azteca era el Virreinato de Nueva España, tiene una trama interesante y
sencilla a la vez: Esteban de Ordaz, un joven de doce años, despierta
una mañana con la idea de que un hechicero indio que le habló en
sueños, le revela que tiene el poder para que las cosas y los
acontecimientos le obedezcan.
“La Ciencia Ficción y la Fantasía viven hace más de un siglo en
nuestras costas. La inmensa mayoría ni siquiera ha ojeado estas
sorprendentes novelas chilenas. Por ello, rescatamos del olvido infame,
un puñado de hombres y mujeres que enviaron informes desde universos
paralelos, donde un mañana posible de enmendar, aún aguarda nuestra
lectura sorprendida.


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